
Nuestro cuerpo pierde agua a través de la respiración, el sudor, la evacuación y otros. Sin el agua, el organismo se deteriora rápidamente produciendo deshidratación. Es por eso que debemos consumirla diariamente. Si nos pasamos sin beber agua durante cuatro días, nuestra supervivencia estaría en serio peligro
Precisamos consumir dependiendo de nuestro trabajo o esfuerzo, unos dos litros de agua diarios, cuya proporción se reparte entre la ingesta de agua y los alimentos. También es obvio decir, que la cantidad de agua que un organismo necesita es proporcional a la cantidad de masa que lo compone.
Es preferible beber agua en ayunas, durante el día y antes de acostarse, nunca durante las comidas. Si tomamos demasiados líquidos mientras comemos, el exceso diluye los jugos gástricos y nos dificulta la digestión. Si se realiza actividad física, debemos beber antes, durante y después del ejercicio. Se debe beber agua se tenga o no sed, preferentemente lejos de las comidas y la digestión. El organismo asimila un cuarto de litro de agua (un vaso) cada 20 minutos, por lo tanto, no es recomendable tomar más de esa cantidad.
¿Cómo nos damos cuenta de que nuestra hidratación es insuficiente? El organismo demuestra la carencia de agua y/o deshidratación a través del color oscuro de la orina y de síntomas como dolores corporales, dispepsia, malestar de las piernas al caminar, alergias, etc.
Mantener un buena HIDRATACIÓN diaria contribuye a que nos sintamos bien y tengamos un óptimo estado de salud.
Estas recomendaciones van dirigidas a la población en general. Personas con enfermedades renales, cardíacas, hepáticas u otras pueden tener contraindicadas la sobrecarga de líquidos. Consultar con su nutricionista o médico antes de modificar sus pautas de hidratación.